lunes 26 de octubre de 2009

¿Cantar lo que se pierde? ¡De momento!

A mi gente del Sur.


martes 1 de septiembre de 2009

El poema de Alfonso Salazar.

Echando un vistazo en el blog del poeta Alfonso Salazar, me he topado con un poema que me parece un muy digno homenaje y canto al futuro. Y me parece justo publicarlo aquí, con su permiso, aprovechando los brotes neuróticos que se están dando en mi pueblo por parte de unos ignorantes que de tanto desconocimiento y tanto "viva el Ejército" y "viva Franco" no pueden llegar siquiera a ser falangistas ni fascistas de verdad. Muchos de ellos militan en el PP -otros en el PSOE, algunos han pasado hasta por IU-, y sólo unos pocos pueden presumir de tener el carné de Falange. Componen un grupo ojalá minoritario de caracolillo, jerseys de Polo o Lacoste, cinturón rojigualdo (vergüenza me da ver la bandera rodeando sus cinturitas rasuradas al cero), asiduos a bares apadrinados por el Ayuntamiento y a las fiestukis los más jóvenes, que mandan al paredón a maricones, rojos, vascos y catalanes y que, por supuesto, tienen su momento de gloria en cada Semana Santa lavando sus pecados con la vergüenza de Cristo. Algunos leen, sobre todo desde que perdieron la voz seráfica de Jiménez Losantos en el camino a la libertad.

Ahora que desaparecen los que sufrieron el 18 de julio y sus consecuencias más inmediatas -y dentro de lo inmediato barajo un intervalo de 30 años-, y que España es una farsa en la que sólo Marlaska y cuatro más parecen tener dos dedos de frente, colgar en nuestras puertas mañana empieza la revolución -por parafrasear a Salazar- parece lo más sensato.

Se trata de tener los dedos de frente que tuvieron y tienen países como Alemania y Francia. Pero aquí, lógicamente, potencia mundial en el ránking de los miserables, somos una mezcla ridícula de la derecha más rancia que se da en el Reino Unido e Italia. Si los sindicatos no rompen con el sistema capitalista, no tienen derecho a reclamar que el Estado o los empresarios intervienan en el curso natural de la ley de la oferta y la demanda.

Pero en realidad estoy tranquilo. Zapatero echará dos tardes para recuperar Economía -que se la dejaron los americanos en junio- y, cuando estemos aprobados, podremos animar la vida cultural española en los pubs y discos del territorio nacional. O quién sabe, quizá mejor en las Ramblas de Barcelona.

Ahí queda el susodicho poema. Gracias a Alfonso Salazar por pensar en todos.


C O S T U R E R I L L A S D E L 3 6

Costurerillas del 36,
hijas del no pasarán.
Cigarreras de Sevilla
del Partido Liberal.

Enfermeras de Devonshire
Segunda Guerra Mundial.
Mignones que cantan Edith Piaf
en la Plaza de Pigalle.

Mujeres de pólvora y carmín
de rabia y libertad.
Esas sí, Comuna de París,
van dejando estelas en el mar.

Las que dijeron que no
cuando hablar estaba mal.
Las que dijeron sí
y guardaban un puñal.

Las que tienen velo sin querer.
Las que cuidan viejos sin quejar.
La que no fue madre
pero acuna hasta dormir.

Mujeres de plazas y de pan.
De colas largas y costal.
Esas sí, madres del maquís,
van dejando estelas en el mar.

miércoles 19 de agosto de 2009

Carlos Cano.

Me cuentan los pájaros que se han entristecido paseando por Granada. Ya no se oye la voz ronca del juglar, callejero y poeta, que llevó el nombre de la ciudad por el mundo. El cantor que llegó hasta la entrañable desmesura de cambiar de sitio la capital del mundo, Nueva York, para que fuera provincia de Granada.

Los pájaros me dicen que le pusieron el nombre del juglar a una plaza de Granada, para que en la piel de la ciudad quedara tatuado su nombre cuando se perdiera el eco de su voz, para que quedara su recuerdo en la incomparable luz de las tardes granadinas, para que quedara su memoria en los ojos de las gentes que por allí pasaran.

Y los pájaros que esta tarde vuelan en el aire de Granada han visto la plaza sucia, descuidada, con el abandono triste de las cosas que no importan, de las cosas que se olvidan. Como si la plaza no guardara el nombre y la memoria del trovador, como si a la ciudad no le importara el recuerdo de luz de Carlos Cano.

Pero en otro rincón de Granada los pájaros han visto una escultura dedicada al fundador de la Falange y ésta, ¡oh casualidad!, está limpia, cuidada, como si alguien se ocupara de mantener ese recuerdo de sangre y fuego.

Dicen los pájaros que es cierta la Habanera imposible que le cantara el juglar a su ciudad, que Granada vive en sí misma tan prisionera, que sólo tiene salida por las estrellas.

Comparto la tristeza de los pájaros. Ellos son quienes le cantan ahora a Granada y sólo reciben su silencio a cambio. En cambio, yo grito que ¡ya está bien!. Que ni Carlos Cano ni los granadinos se merecen el abandono, la indiferencia y el olvido de un Ayuntamiento que prefiere cuidar la estatua que recuerda las peores tragedias del pasado en vez de la plaza del juglar enamorado de su ciudad.

Los pájaros callan, pero yo digo que a esto habrá que ponerle remedio y quien mejor que los granadinos y granadinas que no se someten, los que llevan en el alma la misma rebeldía y la misma pasión que sobre las estrellas conserva Carlos Cano.

P.D. Esto es un ejemplo de la chorrada esa de "andalucismo constitucional" de la que habla el PP de vez en cuando. Para ellos Primo de Rivera cabe en la Constitución. Los andalucistas recordamos que la Falange detuvo y asesinó a Blas Infante.

Pilar González Modino (14 de agosto, 2009)

jueves 13 de agosto de 2009

Pan, Tierra y Libertad.


Tal día como hoy, 13 de agosto, en 1976, un guardia civil pegaba un tiro en la cabeza a un joven almeriense, Javier Verdejo, militante de la Joven Guardia Roja, cuando pintaba en una pared el lema: "Pan, Tierra y Libertad". Aquel lema, ilusión por la que luchaban los jóvenes durante la Transición, se redujo, como sucedió con la propia Transición y luego con el proceso autonómico, a una sola palabra. "Pan". No dio más tiempo a Javier terminar su pintada reivindicativa. Así con la autonomía y la democracia: concluida sin apenas arrancar. Tal día de ayer, Moncho Reboiras, dirigente de una Frente Cultural del partido nacionalista Union do Povlo Galego, era igualmente asesinado en 1975. Hoy son sólo dos nombres apenas con apellidos.

¿Por qué recordarlos? A pesar del peso que tiene la etiqueta y lo manoseada que ha sido a lo largo de la historia, son mártires, nos duela o no. Está claro que ya a pocos nos duele. En estos tiempos de bonanza, sólo unos pocos recordamos a personas que, como Javier y Moncho, perdieron sus vidas en el camino a un sueño con cuyas migajas hoy vivimos y retozamos.


C A N T A R __D E__ A M I G O


Di, noche, amiga de los oprimidos,

di, noche, hermana de los solidarios,

*

¿dónde dejaste al que ayer fue mi amigo,

dónde dejaste al que ayer fue mi hermano?

—Verde le dejo junto al mar tranquilo;

joven le dejo junto al mar callado.

Antonio Carvajal

miércoles 29 de julio de 2009

Diez años de la desaparición de Javier Egea.



Nos lo ha recordado Luis García Montero en la conferencia de hoy en los Cursos de Verano de la Universidad de Cádiz en San Roque. El 29 de julio de 1999 Javier Egea, Quisquete, como solían llamarle los amigos, se fue para siempre. Con su desaparición vino desastrosamente la aparición de una neblina para los lectores de poesía, de una laguna para la historia de la literatura, privada -privados nosotros- de una de las voces más importantes e innovadoras de la lírica contemporánea. Algo así como "La Nube" que Egea citaba en su poemario Troppo Mare se cernió sobre su figura hasta el extremo de que leer uno de sus poemarios es tarea obligada para un lector -cosa que va tornándose hacia la conversión en una aventura a menudo fracasada.

Javier Egea, al suicidarse a los 52 años de edad, tenía publicados los libros A boca de parir (1976), Paseo de los tristes (1982), Manifiesto albertista (1982), La otra sentimentalidad (1983, junto con García Montero y Salvador), Argentina 78, editado en 1983 por La Tertulia, Troppo Mare (1984) y Raro de Luna (1990).









En mi biblioteca sólo tengo el Troppo Mare que la Editorial Dauro sacó en 2000, con introducción y notas de José Rienda. Este libro está formado por seis bloques: Troppo Mare, Rosetta, El viajero, El estrago, Córam pópulo y Coda. De la cuarta parte, El estrago, dedicado a mi admirado Mariano Maresca, extraigo el primer poema:

(I)

Habré de verme aún una mañana más

a pesar de saber de memoria estos ojos

pues entre las primeras bofetadas del agua

y la tos puntual, madrugadora, terca

y los andrajos de la luz

han decidido regresar mi cuerpo

de los campos helados del sueño miserable

a los primeros tumbos,

a ese temblor,

a esta postura absurda de hombre sorprendido

aquí

vencido

en pie

delante

del espejo.

*

Puede que vengan hoy como una cuchillada,

puede que estas palabras las escribiese ayer.

*

Pero la calle crece como un retoño lento,

plomizo,

alrededor de cuellos y cinturas y nombres

y he visto una moneda que rodaba mis ojos

de mano en mano, torpe, dolorida, flotante,

estático en la niebla,

mirando las estatuas desmoronarse, lentas,

como palomas ciegas sobre la soledad,

agrupado en los rastros y las huellas del humo,

reconocido en este violeta de la luz

que me hiere y me canta.

*

Reconocido, sí,

en este laberinto de pavesas

-que no son nuevas, no- reconocidas

en medio del espanto, sobre los puentes rotos,

cifrado en tablas, garfios, abordajes,

como si fuera un campo inaccesible

o un lejano temblor la otra orilla.

*

Y he llevado al mercado mis pasos y mis manos

hasta donde me llega la memoria.

De Troppo Mare (1984).

miércoles 15 de julio de 2009

A mi regreso de Granada.

Ayer llegué de Granada. Había ido el viernes para allá con mi prima, su novio y la hermana de éste para echar un vistazo al piso y habilitarlo para una vida digna. Anécdotas aparte -no habrá viaje tan romántico y cervecero en mucho tiempo-, pude volver a ver a gente admirable, aunque otros habré de verlos en otra ocasión.

A mi regreso, pongo en acción el escáner-impresora que mi tío Juan me ha regalado para mi próxima etapa estudiantil en Granada. Para dar fe de su buen funcionamiento, cuelgo algunas imágenes que de otro modo no podría compartir con ustedes. En primer lugar, la portada de su excelente poemario Abismo de los pájaros, publicado por la Diputación de Cádiz en 2004, y finalista del Premio Andalucía de la Crítica. Luego os presento la portada y la contraportada de su publicación Luna verde de abril, un homenaje que con sus pinturas hizo al maestro Juan Ramón en 2006, en la Universidad de Maryland (Wáshington, EEUU), la misma que lo propuso como candidato al Nobel que luego se le fue concedido. Por cierto que del poema que transcribo, los dos primeros versos de la última estrofa encabezaron mi poema "Ahora que recuerdo", aparecido en Quien pueda decir adiós (Aula de Literatura "José Cadalso", 2008), como ustedes ya recordarán. En realidad, Juan Gómez Macías fue uno de los primeros poetas que leí cuando niño -cuando más niño-, y a él puedo deber mi amor por la poesía y la presencia de ésta en parte de mi vida.










AQUEL LEJANO NIÑO



¡Qué error, me parecía
que aquel lejano niño
se estaba yendo para siempre!




MANUEL ALTOLAGUIRRE




A veces, en los momentos de desolación,
no he dado con el niño que correteaba la playa
llamando por sus nombres a las gaviotas
que triscaban sin descanso las crestas de las olas.
Pareciera que el niño se había ido para siempre.


Pero hoy, el niño de los días felices está conmigo
y jugamos dichosos en las arenas de Punta Paloma.
Estos ojos, los nuestros, que ahora miran el mar
son los mismos que miran desde siempre.
Y este corazón palpitante es el mismo corazón
que atraviesa como un dardo el paredón del tiempo
y alcanza las soleadas regiones de la ternura.


El alma no envejece si uno no quiere. Basta admitir
que estos ojos, nuestros ojos, son los ojos de las nubes
que, impasibles contemplan las olas, el niño y el hombre
y la afilada hoja de la luz que se pliega en el horizonte.


De Abismo de los pájaros (2004).





JUAN GÓMEZ MACÍAS, Luna verde enero. Homenaje a Juan Ramón Jiménez. Universidad de Maryland, Wáshington, 2006.

Esta obra -una pena que no podamos revivirla cara a cara-, titulada Los pájaros de yo me sé dónde, es una de mis favoritas, dentro de mi criterio de perfecto inculto en arte.





En fin: Juan Gómez Macías es un pintor magnífico, no sólo por su estilo único y primero en la historia del arte, y mucho menos porque lo diga yo, sino porque lo dicen también otros grandes críticos, estudiosos, poetas y aficionados a la pintura y el arte -que me venga ahora a la cabeza, recuerdo el nombre de José Corredor-Matheos. Y como poeta está a la altura de él mismo en pintura. En palabras de Fernando de Villena, su "pintura poética" es lo mismo en verso que en acuarelas, lienzos y telas de Venecia o Tombuctú.

sábado 4 de julio de 2009

La Marcha contra la crisis es una marcha andalucista.

La Marcha contra la crisis convocada por el Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT) se ha iniciado hoy sábado 4 de julio en Villaverde del Río y ha congregado a más de 1.000 trabajadores y trabajadoras venidos de todos los puntos de Andalucía. A las 11 de la mañana, con un calor abrasador, propio de uno de los días más calurosos del año, los sindicalistas comenzaron a andar. Había jóvenes y mayores, nativos e inmigrantes, mujeres y hombres, trabajadores y trabajadoras de todos los sectores, del campo, de la construcción, de los servicios, de la industria, todos unidos reivindicando DIGNIDAD y EMPLEO.

El recibimiento esperado por parte del presidente de la Junta de Andalucía ha venido con sorpresas, pues las cargas policiales han sido protagonistas de un triste episodio innecesario. Vean si no a la gente normal y corriente de la marcha, que no alborotadores ni gamberros ni niñatos (como se piensa de los movimientos estudiantiles), y cómo se les ha increpado.

Para más información: web del SAT.